lunes, 8 de mayo de 2017

El Confidente


Macron, presidente de la República francesa

Las elecciones francesas han sentenciado que Emmanuel Macron será el presidente más joven de la V República. Macron ha doblado en resultados a Marine Le Pen con su Frente Nacional, quien ha perdido la gran oportunidad que le brindaban las circunstancias actuales.

Recuerdo cuando hace muchos años, un amigo que había estado viviendo en Francia por motivos laborales, me comentó como a su modo de ver, la libertad de que se gozaba en Francia (y de la que carecíamos en España en aquel momento), tenía algunos límites rojos: “Todos los franceses están unidos cuando se trata de defender la República, su bandera y sus fuerzas armadas”.  Una afirmación que me pareció sorprendente en un primer momento, pero que después en mi primer viaje a Francia pude comprobar como al menos, en muchas plazas se alzaba un alto mástil con la bandera francesa.
Hace cosa de unos tres años, hubo un incidente en el desfile que se celebra durante el 14 de julio: dos catalanes asistentes salieron al centro de la calzada haciendo burla descarada de los militares; inmediatamente fueron detenidos por los mismos, siendo ingresados directamente en el calabozo. Después de varios días de detención, tuvo que intervenir el cónsul español en París para poderlos liberar.

Estando de acuerdo en que los méritos de Macron son en gran manera, el haber sabido aprovechar los errores de los demás. Los franceses en estas elecciones al menos, no diré que hayan sido inteligentes, pero al menos han sido sensatos; quizás ello forme parte de la llamada “grandeza francesa”.

En su discurso de aceptación del cargo de Presidente de la República, Macron no olvidó reseñar que defenderá la República y dio las gracias a las fuerzas armadas, todo presidido por la inamovible bandera francesa colgada en el atril. Luego, el análisis que en su día hizo mi amigo era totalmente certero.

La victoria de Macron ha sido como un balón de oxígeno para Francia, pero también para la Unión Europea. Otra cosa son las políticas pueda hacer un presidente sin partido (de momento): será difícil rebajar el muy elevado gasto social que tiene su país, será difícil acabar agradando a los ciudadanos franceses, implementando medidas que hagan reducir la deuda pública y rebajando del 51% del PIB en gasto social.

El discurso de Macron fue muy reconfortante para los franceses aun siendo simpatizantes de otros partidos, pero si hubo algo certero en todo el discurso, fue cuando dijo por seis veces: “Tenemos una tarea inmensa por delante”. Exactamente; si quiere mejorar el país, Macron tiene una inmensa tarea por delante. Dicen que es una persona muy brillante en lo personal, lo que queda por ver, es si esa brillantez se acabará demostrando en su tarea pública.

De momento la Unión Europea respira con tranquilidad, veremos que ocurre con las elecciones alemanas de septiembre. La denominada globalización también tiene sus problemas. 

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