jueves, 14 de mayo de 2015

El Confidente


La crítica a la polución como protesta libertaria

El régimen chino es muy propenso a reprimir cualquier iniciativa que suponga el cuestionamiento de su sistema. El 10 de junio se conmemorará el 26 aniversario de las matanzas en la céntrica plaza pequinesa de Tiananmén.
En ese momento la inflación en China, era del 30% y el número de desempleados alcanzaba a los 50 millones de personas, lo que en suma venía a ser una tasa de paro del 5%.

En mayo de 1989 y durante un mes y medio, un gran número de estudiantes chinos, decidió organizar protestas en la plaza. Oficialmente no iban contra el sistema, sino que pedían su reforma y que se pusieran los pilares para erradicar la corrupción. En el fondo pedían libertad.
Pero el entonces presidente, Den Xiaoping, no estaba dispuesto a tolerar las protestas ni mucho menos los cambios. En un principio y durante un mes, la cúpula del partido comunista chino, se mostró dubitativa sobre si se debían permitir o no las protestas. Al final Den Xiaoping hizo valer su autoridad y lanzó al ejército, con tanques incluidos, a reprimir la protesta con fuego real.

Según datos de la Cruz Roja China, algo más de 7.000 estudiantes murieron a causa de los disparos del ejército. Algunos corresponsales europeos titularon los hechos como “Tanques contra la libertad”.

El régimen chino, siempre ha proclamado una de sus grandes mentiras, el respeto por la ecología, cuando en realidad se está haciendo todo lo contrario. La gran contaminación en China es muy visible y empieza por un aire irrespirable, con una neblina permanente sobre Pekín. Pero es que esta contaminación está teniendo ya unos perjuicios considerables sobre las personas.  

La contaminación del aire (también de las aguas de los ríos) se ha convertido oficialmente, en el principal motivo de malestar social. No se puede protestar por la falta de libertad, pero han encontrado un atajo para poder protestar contra el sistema, mediante la crítica de la permisividad ante la contaminación. El régimen no admite protestas libertarias, pero admite críticas medioambientales.

En la última reunión de la Asamblea Nacional Popular y de la Conferencia Consultiva del Pueblo Chino (CCPPC). Según un conocido miembro del CCPPC, Chen Jiping, estimó que: "La principal razón de los incidentes de masas (así denomina el argot oficial a las protestas) es el medio ambiente, todo el mundo se preocupa ahora por él". Admitió que cada año se producen entre 30.000 y 50.000 algaradas de este tipo.

Los opositores civiles chinos, han encontrado en la protesta medioambiental una salida a sus reivindicaciones, conscientes como son, de que el actual sistema no hará nada por resolver los problemas medioambientales que están perjudicando a los ciudadanos.

Es un hecho, que el motor de las actuales reivindicaciones libertarias en China, se parapeta tras la crítica a la contaminación.

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