miércoles, 21 de enero de 2015

El Confidente


La incógnita griega 

El próximo día 25 sabremos si Syriza habrá ganado las elecciones griegas. Por los comentarios publicados en ciertos medios europeos se deduce, que las elecciones griegas parecen preocupar más en las cancillerías europeas que entre los helenos, o por lo menos, se ven de forma distinta: como un posible boquete en la línea de flotación de la economía europea para unos, o como una polea esperanzadora que permita tirar hacia arriba de la esquilmada economía griega.

Para las cancillerías europeas, la principal fuente de preocupación se llama Syriza, una coalición de partidos de izquierda, liderada por el ingeniero Alexis Tsipras de 40 años, quien podría llegar a ser el primer ministro más joven que haya tenido Grecia.

En 2010 Grecia se vio obligada a pedir el rescate y desde entonces los griegos se han visto sometidos a un sinfín de recortes, desde despidos masivos, recortes en sueldos, pensiones y ayudas de todo tipo.

Junio de 2012, trajo un nuevo panorama al escenario político griego, Syriza obtuvo el 29,6% de los votos quedando a 3 puntos de Nueva Democracia. En los últimos años, Tsipras ha sido un gran detractor de los acuerdos griegos con la troika, quien impuso a Grecia unas grandes medidas de austeridad, pero estos pactos han mantenido a flote, a un país económicamente fallido.
Syriza propone romper los pactos y olvidarse de la troika si llegaba al poder, habla de impagar la deuda y salirse de la Unión Europea, sin embargo a fecha de hoy, parece querer dulcificar estas propuestas.
De momento, desde que fueron convocadas elecciones, los griegos han dejado de pagar impuestos, ya que Syriza dice que los impuestos deben pagarlos los ricos, pero además están sacando su dinero de los bancos. La tasa de paro supera el 25%, mientras la prima de riesgo de Grecia supera los 1.000 puntos.

El principal problema que ven las cancillerías europeas en Tsipras, es que no se fían de él, por haber hecho gala de un populismo sin límite. Entre las propuestas de su programa, hay una que exige la condonación de parte de los 300.000 millones de euros que debe Grecia. Gran parte del dinero que recibe de la troika se destina a pagar acreedores, Tsipras sostiene por tanto, que esta deuda es insostenible y la economía no crecerá nunca si se mantiene esta deuda. Por cierto, Grecia tiene una deuda con España de nada menos que 27.000 millones.
La troika ya les hizo una primera quita en la deuda, pero se niega a hacerles una nueva quita.

Según el diario Kathimerini que le entrevistó hace poco, Tsipras resume la causa de la actual crisis griega, como unas deficiencias estructurales de la Unión Europea, que de no cambiarse, no harán sino que profundizar aún más la crisis.
Sin embargo este periódico apunta una curiosa paradoja: dice que un buen número de simpatizantes de Syriza le votarán porque están convencidos de que Tsipras no llevará a cabo sus propuestas más populistas, lo cual supone una cierta contradicción con votarle precisamente por sus propuestas.

En estos momentos, Syriza no ha explicado de dónde sacará el dinero para pagar sus promesas, entre ellas eliminar el impuesto inmobiliario implantado en 2011. Tampoco ayuda, el que Grecia en 2014, solo haya recaudado la mitad del importe impositivo presupuestado.

En un mitin de finales de noviembre, Tsipras vociferaba: "Los mercados están haciendo su trabajo, que es ganar dinero. Nosotros estamos haciendo nuestro trabajo, que es proteger los intereses del pueblo griego. Pero lo importante es quién toca la flauta. Seremos nosotros los que tocaremos la flauta y los mercados bailarán al compás". Una hipótesis que me parecería perfecta si estuviera explicando un cuento, pero no lo es; estamos hablando de la realidad y del modus vivendi del pueblo griego.

La situación en Grecia no augura precisamente estabilidad y es muy difícil poder hacer predicciones siquiera aproximadas sobre su futuro; queda por ver primero si Syriza gana las elecciones y si puede formar gobierno, porque si no es así, se verán obligados a convocar nuevas elecciones, abriéndose otra puerta hacia la inestabilidad.
Por otra parte si Syriza formara gobierno, no sabemos cual puede acabar siendo su relación con la troika o con la Unión Europea, ni tan siquiera si aplicará sus propuestas.

Una salida que le quedaría en este caso, podría ser renegociar ampliando mucho el plazo de devolución de la deuda, para que al menos se hiciera más llevadera. Esta podría ser una salida temporal y no exenta de riesgos ni para Grecia, ni para la troika.

Claro que tampoco sabemos cuál puede ser la reacción de sus electores en términos de paz social, si finalmente Tsipras incumple sus propuestas en relación con la Unión Europea y las dificultades continúan.

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