martes, 18 de noviembre de 2014

El Confidente


Podemos, o Robemos

Acaban de saltar las alarmas tanto en Ferraz como en Moncloa; el barómetro del CIS, apunta a que en noviembre, Podemos, se podría situar como primera fuerza política del país en intención de voto, mientras no dejan de aparecer en la que ya empieza a ser considerada como la televisión “Podemos ser La Sexta”.
Hace unos meses, Podemos, irrumpió en el escenario político español. Ellos explican que este partido se fundó y articuló en el plazo de un mes, cuando nuestras informaciones dicen, que la cúpula llevaba un par de años planificándolo todo.
Se nos dice que en las pasadas elecciones europeas, el programa electoral de Podemos arrastró muchos votos. En todo caso, lo que arrastró votos no fue el programa, sino el enfado ciudadano.
El programa es muy atractivo pero parece imposible de cumplir, sin duda alguna resulta un brindis al sol. Y para llegar a esa conclusión, tampoco es preciso hacer un máster.

Nos encontramos en un país poco aficionado a la lectura, mucho menos a la lectura política. Luego resulta increíble, que los votantes hayan leído y asumido su programa, cuando la idea de más calado fue, decir que los partidos políticos son unos apoltronados que solo buscan su privilegio y a los que llaman “La Casta”; por cierto, este es el título de un libro que apareció hace un par de años criticando a la clase política.

Podemos, recoge el sentir del movimiento ciudadano, “Indignados” y seguramente levanta muchas simpatías, porque somos muchos los ciudadanos que estamos indignados:
Indignados con la clase política, porque unos instalaron y mantuvieron, el timo de la burbuja inmobiliario-bancaria y los otros no lo denunciaron.
Indignados por las graves consecuencias que, directamente para unos, e indirectamente para todos, nos está suponiendo el coste de la crisis.
Indignados porque los Juzgados no paran de señalar a políticos y sindicalistas (también algunos funcionarios) que han robado tanto como han podido, mientras sus partidos “sospechosamente despreocupados”, miraban para otro lado.

Estamos tan indignados, que hemos llegado al límite y ahora solo queda ya, elegir entre Robemos o Podemos, es decir, entre los partidos que han demostrado inutilidad para controlar a sus corruptos (o permisividad), o votar al nuevo partido que basa su campaña en denunciar la corrupción de los demás. 

Parece que los partidos clásicos no deberían  subestimar a Podemos. Iglesias ha sabido articular una agrupación de demandas sociales: somos muchos los ciudadanos, que entendemos estar pagando unos impuestos abusivos y el comentario fácil, que se oye cuando saltan a los medios nuevos casos de corrupción (y lo hemos oído todos): “Nos están sangrando a impuestos para después robarlos”. Y ocurre precisamente, cuando la tasa de paro está en el 24% y nadie de “La Casta”, parece estar interesado en hacer nada para remediarlo.

Podemos, asimila corrupción a la quintaesencia de los partidos clásicos, les denuncia por las “puertas giratorias”, porque “no nos representan”, cuando no, les dicen, “que se vayan todos” o “caerán todos”. Todo esto, no dejan de ser una agrupación de demandas sociales, pero la principal demanda social es rebajar a la mitad por lo menos, la tasa de paro y esto, Podemos no ha explicado cómo piensa solucionarlo, simplemente porque como los demás, no sabe cómo hacerlo y lo que es más triste, si un día llegara a gobernar, tampoco sería capaz de solucionarlo. Recomponer el tejido productivo destruido, solo es posible con políticas laborales activas, que chocan con el elevado gasto que supone la deuda, pero aún omitiendo esta condición, recomponer el tejido productivo es claramente tarea de muchos años.
El programa político o económico de Podemos, es tan ambiguo, difuso y falto de concreciones, que sinceramente, no creemos que sea serio.
No puede ser serio, que cuando tenemos casi un billón de euros de deuda externa, pensar en poder pagar una factura de 240.000 millones por Renta Básica para todos (que ahora rebajan a 11.000). Y menos serio parece aún, anunciar que no pagarían la deuda, si bien ahora, 5 meses después,  hablan de “reestructurar la deuda”, pero no concretan. Tampoco concretan cómo “expropiarían viviendas vacías”.

Los partidos que tienen representación en las instituciones públicas, deben entender que es necesario y muy urgente, limpiar todo de cucarachas corruptas, de lo contrario, nos veremos votando a Podemos.
Y resulta muy triste para todos, que con el panorama socio político que tenemos, tengamos que usar para echar a los actuales partidos de la política, a un grupo, al que ya se llama  “partido de la ira” y cuya única concreción programática es el grito ambiguo del “Sí se puede”, cuando es en definitiva, parecido eslogan ambiguo y truhán, que utilizó el PSOE en 1982 con el lema de “Por el cambio”, un cambio que los que vivieron el momento todavía dicen estar esperando ver, cuando lo que sí han visto, es como personas del partido, han sido involucrados en múltiples escándalos para enriquecerse en sobremanera.

De momento, parece que si algo de positivo para los ciudadanos puede tener la campaña de Podemos, es el ser un revulsivo para intentar dar la vuelta, a la actual situación de gamberrada y pillería político-empresarial.  En todo caso, “Sí se puede” y se debe, acabar con esta golfería y fantasmería consentidas; pero con todo ello.

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