miércoles, 24 de diciembre de 2008

El Confidente

Las colas en el INEM no son para recoger el aguinaldo

Es cierto que estamos en vísperas de las Navidades, pero también sigue siendo cierto, que los datos socio laborales dicen que quizás no estemos para celebrar nada. Estamos a medio minuto de los tres millones de parados y seguimos arrastrando el triste récord, de ser el segundo país de la Unión Europea empezando por la cola, donde más empleo se destruye. España queda por detrás de Lituania, donde más cayó el empleo en el tercer trimestre, según datos de diciembre que acaban de ser difundidos por Eurostat.

Es ahora, cuando estamos en cabeza del pelotón de los torpes, cuando la oposición al Gobierno ha agitado una frase del presidente Zapatero: “El peor dato de paro del Gobierno del PSOE, siempre será mejor, que el mejor dato del Gobierno del PP”. Seguramente su autor se está ahora arrepintiendo de haberla pronunciado, pensado además, que mejor hubiera estado callado.

En estas fiestas navideñas, indefectiblemente el tema conversacional va a ser en clave económica, porque la crisis afecta directamente al consumo, el gran motor del nuestro sistema productivo. Si no hay consumo se resienten tanto la producción de bienes como los servicios y si se consume menos, se despide más, en una espiral que parece retroalimentarse. Los que hemos vivido ya otras crisis económicas, sabemos lo que cuesta después salir del bache. Hace poco un afamado economista recordaba que tardamos cinco años en superar la crisis de 1993 y proseguía diciendo que la crisis actual tiene unas magnitudes muy superiores. Que no nos pase nada.

La oposición le estampa en la cara al Gobierno que: “Las cifras del desempleo son una enmienda a la totalidad para el Gobierno”. Esto a quien pierde el empleo en nada le remedia. Las tasas elevadas de paro son pésimas para todos y el mal de muchos no debería ser nunca consuelo de nadie, ni tan siquiera del adversario político.

Las colas del INEM hablan en silencio de una realidad, pero nada dicen sobre la realidad personal y familiar de quienes pierden su puesto de trabajo. Las dificultades personales que no contabiliza el INEM, van desde la autoestima, el sentido de utilidad familiar y el sentimiento de sentirse socialmente discriminado. Aquí entran tanto la familia, como sus amistades; tanto sus sueños como el deseo de sentirse útil.
El síntoma a este drama del desempleo tiene que ver con la educación consumista que hemos recibido; un psicólogo lo ha llamado, el síntoma de la inhabilitación para el consumo: si no consumo, no existo.

A lo que parece, las grandes frases grandilocuentes o incluso hirientes políticamente hablando, no resuelven el acuciante problema del desempleo. Quienes desde altos cargos públicos y cobrando grandes sueldos, tienen la responsabilidad de ofrecer soluciones, deben hacerlo, ya!

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