sábado, 13 de diciembre de 2008

A día de hoy

¡Vamos cuesta abajo y sin frenos!
La crisis ha venido y según nos quieren hacer creer, nadie sabe cómo ha sido. Este podría ser un pequeño y modesto resumen de nuestra realidad económica. Un modelo de “economía de mercado” basado en el consumo, que se colapsa en cuanto decrece el mismo.

En este momento ya nadie puede negar, que la inestabilidad económica campa a sus anchas en un panorama donde se amontonan las pérdidas que devienen en situaciones de bancarrota y cierre de empresas, lo cual repercute en una gran cantidad de trabajadores que quedan en paro, atrapados en una crisis que directa o indirectamente, acabará afectando a todos.

La recesión se ha llevado por delante el superávit presupuestario (la diferencia entre lo que entra y sale de las cuentas públicas); en sólo 12 meses, se ha pasado de tener un superávit del +2,64% del PIB, a un déficit de –0,78%.

Los últimos datos indican, que la deuda del Estado se ha incrementado en 18.000 millones de euros, en el período que va desde enero a octubre.
Pero esto es sólo el incremento en diez meses, porque esta cifra sumada a los 308.000 millones contabilizados en deuda a principio de 2008, menos las amortizaciones de ejercicio, dan un total publicado de 298.049 millones de euros (49 billones de pesetas) que si se divide por los 47 millones de habitantes, nos sale una deuda de 6.000 euros por habitante.
Aquí no se han tenido en cuenta los intereses a reintegrar anualmente, al 4,47%, 4,48% ó 4,53%, según emisión.

Todo ello amenaza con dejar una herencia deudora y lastrante a las futuras generaciones.

A día de hoy, la pregunta fácil es: ¿Cómo se paga todo esto?
Claro, que yendo un poco más allá, nos podríamos preguntar: cómo se podrá dedicar presupuesto suficiente a sanidad, educación, políticas sociales o a obras públicas, si lo más acuciante va a ser pagar la deuda a sus vencimientos o endeudarse tal vez más?

Quizás ante esta situación, lo más sensato sería abandonar el modelo de lujo y despilfarro en el que estamos inmersos desde hace años, y quizás sería el momento de cambiarlo por el modelo de AUSTERIDAD que impera en la sociedad alemana, por ejemplo, claro que en Alemania, tocada también por la crisis, la tasa de paro está exactamente en la mitad que la nuestra.
El presidente Zapatero declaraba hoy solemnemente que: “Puedo asegurar a los ciudadanos, que el Gobierno sabe lo que hace”; pues no lo parece. De momento la impresión general (y para darse cuenta de ello no hace falta ser economista) es de que vamos cuesta abajo y sin frenos.

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