miércoles, 8 de octubre de 2008

(08 Oct 2008) El Confidente

Pequeña historia de las crisis económicas















En el curso de la historia moderna, ha habido unas cuantas crisis económicas importantes por afectar a mucha gente, incluso a varios países. Normalmente han sido fenómenos especulativos que han comportado un cambio brusco en la trayectoria económica ya establecida. El cambio normalmente muy brusco, suele tener una profundidad que tiene consecuencias transcendentales. Todo ello acarrea inevitablemente situaciones sociales inestables.

La primera crisis de la que se tiene constancia fue la de Eldorado americano, en 1720. Y es que hacerse rico en pocos días es una aspiración antigua. En el siglo XVII los europeos ya compraban acciones de la Mississippi Company, en París y la South Sea Company en Londres. Estas compañías invertían en América. Los inversores ganaron mucho dinero, hasta acabar descubriéndose que el negocio real en las inversiones americanas, no justificaba en absoluto el alto precio de cotización de las acciones. La desconfianza desató la catástrofe y la venta masiva hundió la economía europea.

La especulación volvió a desatarse con el nacimiento del ferrocarril. En la Inglaterra de 1830, que una máquina de tren recorriera 56 kilómetros en apenas hora y media, fue todo un hito para una sociedad inglesa acostumbrada a hacer el mismo recorrido con una diligencia en tres horas. Los empresarios que se dedicaban a montar compañías ferroviarias vendían acciones a especuladores y ahorradores prometiéndoles grandes beneficios, Durante unos años, las acciones ferroviarias repartían unos dividendos del 10%. En 1945 el Parlamento británico desveló que 20.000 especuladores habían comprado 2.000 libras en acciones cada uno, para venderlas al día siguiente. Las consecuencias fueron: caída en picado de la bolsa, especuladores arruinados, familias que perdieron sus ahorros.

El crashs de 1929 es sin duda la crisis más conocida; las largas colas de estadounidenses haciendo cola para conseguir un plato de comida dieron la vuelta al mundo civilizado. Los años 20 se caracterizaban en EEUU por las compras y ventas en Bolsa; estaba considerado el negocio más lucrativo, un país con 120 millones de habitantes llegó a tener 2 millones de especuladores. Se consideró un modelo a seguir, hasta que llegó el 24 de octubre de 1929, cuando la Bolsa se encontró de repente, con un paquete de 13 millones de acciones puestas a la venta y sin un solo comprador. El lunes negro dio paso a un mes en el que se calculó que las pérdidas ascendían a 30.000 millones de dólares de aquel momento.
Millones de pequeños y grandes inversores se arruinaron totalmente.

De la primera burbuja económica que se tiene noticia, es de la crisis de los tulipanes, una flor que se desarrolla a partir de un bulbo. En 1634 los holandeses perdieron el juicio con esas flores. Una flor que había sido puesta de moda y que alcanzaba unos precios increíbles; hasta 6.000 florines por una flor, en una época que el sueldo medio estaba en unos 200 florines.
En 1937 idearon un mercado de futuros, que consistía en comprar promesas de bulbos que se plantarían en la próxima primavera. Ésa fue la primera burbuja bursátil de la historia, hasta que en febrero de 1937, los precios de locura, los rumores y las suspicacias, provocaron una venta masiva en la Bolsa y la ruina de millones de holandeses.

En octubre de 1973, la OPEP recortó la producción de petróleo en represalia a EEUU y sus aliados por apoyar a Israel en la guerra de Yom Kippur contra sus vecinos árabes. El recorte de un 25% en la producción, elevó el precio del barril desde los 4 a los 16 dólares. La factura energética de Occidente, subió desde el 1% al 5% del PIB,
La escasez de combustible que padeció EEUU, hizo caer la Bolsa; en Wall Street se perdió 97.000 millones de dólares en un mes. El resultado no fue otro que la contracción de la economía y el estancamiento de la producción industrial, tanto en EEUU como en Europa. El paro se convirtió en una pesada losa para los europeos.

La crisis de 1987, fue una crisis hipotecaria en toda regla. Al igual que lo han hecho durante estos últimos años, las entidades financieras se arriesgaron demasiado al conceder préstamos hipotecarios. Las entidades financieras abandonaron la rigurosidad para conceder préstamos, pasando a darlos con generosidad, tanto que entre todos se olvidaron del ahorro y el sistema quebró.
El gobierno de EEUU acudió al rescate con 150.000 millones de dólares pero todo fue inútil; la economía en todo Occidente se desplomó.

Después de no haber aprendido la lección que supusieron, tanto la burbuja de los ferrocarriles como la de los tulipanes, en el 2001 estalló otra burbuja, esta vez era la de las punto com. Había aparecido una pasión por todo lo informático y digital, que valía más en Bolsa que los tangibles valores tradicionales.
Los precios en las Bolsas decrecían hasta que el atentado del 11S hundió todo el mercado.

Está visto que las autoridades gubernamentales, que tienen la obligación de vigilar los mercados y la economía de los países, optan por ignorar la historia, mirando hacia otro lado en vez de avisar a los inversores y ciudadanos.
La crisis actual, de octubre de 2008, parece una fusión de dos anteriores, la de 1987 y la de 1929.
La avaricia por recaudar impuestos en una huida hacia delante, hace que unos pésimos gobernantes escojan la formula “del pan para hoy y hambre para mañana”.

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