lunes, 25 de agosto de 2008

(2008 Agost) El Confidente

Tragedia en Barajas

Era el día 20 de agosto a las 16:30 h cuando Televisión Española (TVE) anunció un accidente entre las pistas del aeropuerto de Barajas; un avión lleno de pasajeros se había estrellado cuando estaba despegando, provocando un gran incendio, con un balance de 7 muertos y algunos heridos. Este balance que no era creíble (lleno de pasajeros...un gran incendio), se modificó a las 17:00 pasando a 45 muertos. A esta misma hora, en la televisión alemana daban la noticia, con una cifra de al menos 100 muertos.
A las 18:00 en TVE seguían manteniendo los 45 muertos, mientras que en Tele5 hablaban de150 muertos y en TV3 decían no saber el número de muertos pero que el avión estaba totalmente carbonizado.
No es hasta las 18:30 cuando en TVE admiten que puede haber hasta 100 muertos.

Todo este “fallo informativo” al dar el número de víctimas desde TVE, cadena pública controlada por el Gobierno, ilustra suficientemente, sobre el tremendo estado de shock en que quedó el ejecutivo (no olvidemos que Aviación Civil está controlada por el Ministerio de Fomento), al enterarse de la terrible noticia; nada menos que 154 muertos en un desgraciado siniestro de la compañía Spanair, propiedad de SAS.
Y es que este suceso, se puede llegar a asimilar políticamente, al accidente del Yak-42 cuando murieron 62 militares en Turkia, a raíz de lo cual el PSOE hizo gran oposición al PP, entonces en el Gobierno.

Resulta extraño que Spanair tarde horas en hacer una comparecencia pública, para decir que no sabe que ha ocurrido, añadiendo que cuando el avión volvió al finger, el problema que tenía “se aisló” (en ningún momento dicen que se solucionó), añadiendo que en principio, “este problema no tuvo nada que ver con el accidente”. La misma versión dio Aviación Civil, dependiente del Ministerio de Fomento.
Y uno se pregunta: ¿Cómo pueden asegurar tal cosa, cuando dicen desconocer el motivo del accidente? Parece, que sólo se pueda decir que una causa es falsa, cuando se conoce la verdadera?
Más extraño, aún si cabe, resultó el hecho de que tuvieran que pasar varias horas para que Spanair diera la lista de pasajeros embarcados, cuando este dato se obtiene de inmediato, al ser un soporte informático, con nombres y asientos ocupados.

A su llegada a Madrid, Zapatero declaró que “todo el Gobierno está conmocionado”, algo que era cierto y verdad, que ya sabíamos, pero que no aportó ninguna novedad informativa.
Patética resultó la comparecencia de la ministra de Fomento (a las 19:00), Álvarez, sólo supo decir que había sido “una horrible y gran tragedia....pero no tengo datos..”

En resumen, cuando una señora ministra, comparece en rueda de prensa para decir que no tiene ningún dato, más bien parece que no llega ni a ministrilla.
Lo que no puede ocultar Zapatero ni la ministra, es que la obligación de tutelar las revisiones en las aeronaves, corresponde al Ministerio de Fomento.

El relato de los hechos resulta también un tanto incomprensible; primero se nos dijo que en el despegue se había encendido el motor izquierdo, que acto seguido explotó, con lo cual el avión vino a caer sobre el costado derecho provocándose un gran incendio de las 22 toneladas de keroseno. Después se nos dijo que el motor que se había incendiado era el derecho.
Se nos rectificó la versión dos días después, cuando AENA exhibe la “cinta de pista” (donde se graban los movimientos de pista), en la que se observa como no se incendia ningún motor, ni tuvo lugar ninguna explosión en vuelo.
Varios ingenieros aeronáuticos aseguran que un avión con un sólo motor es perfectamente capaz de despegar y volar.

Se sabe ahora, que en abril de 2007, el Sepla (sindicato de pilotos), envió una carta a la dirección de la empresa donde se dice: “El caos operativo está poniendo en riesgo al pasaje”. Empleados de Barajas afirman que “se despachan aviones que no están para volar” porque las empresas “ahorran” en mantenimiento.
Un trabajador de Iberia es aún más rotundo: “lo que deberíamos preguntarnos no es el porqué de este accidente, sino cómo es posible que no haya más”.
Javier Fernández, coordinador de vuelo de Air Comet, opina que el MD-82 accidentado, nunca debió de haber despegado: “El avión llevaba un mes con problemas en el motor izquierdo”.
La vice, Fernández de la Vega, se reunió con los familiares para decirnos: “Tenemos un sistema de seguridad (aérea) que es exigente”. Pues mire señora, no lo parece; no debe ser tan exigente cuando se dan estas situaciones y cuando Spanair, después del accidente, acaba de cancelar en dos días, 13 de sus vuelos.

SAS es la firma comercial propietaria de Spanair, empresa participada por los Estados de Suecia, Noruega y Dinamarca.
Spanair tenía a primeros de 2007, una plantilla de 2.700 empleados, de los cuales en el curso de ése año despidió a 1.100. En 2008 y con una plantilla ya de 1.600 empleados, Spanair presenta un ERE (expediente de regulación de empleo) para despedir a 1.192 empleados: es decir que la tarea que a primeros de 2007 se hacía con 2.700 personas, dentro de poco tendrán que hacerla 418 empleados.
En febrero de 2008, el Sepla vuelve a dirigirse a la dirección de Spanair tocando un tema muy delicado: “las normas sobre puntualidad operativa, impiden en muchos casos la realización de normas de seguridad aeroportuaria, que son de obligado cumplimiento”.También habla al día siguiente del siniestro por TV3, un piloto en paro, que fue despedido precisamente según dice, por negarse a volar con un avión que no estaba en condiciones de seguridad.

Parece innegable la hipocresía de Suecia, Noruega y Dinamarca, con lo mirados que son para cuidar la seguridad de sus ciudadanos y en cambio no miran por la seguridad de los ciudadanos españoles.
Además, cuando vamos a embarcar en un avión, somos sometidos a una gran cantidad de controles de seguridad: arcos detectores de metales, visores internos de bolsos de mano, visores internos de maletas, cacheos personales (vergonzosos), apertura de maletas; vaya como si fuéramos unos delincuentes que tuviéramos que probar nuestra inocencia. Esto choca también con la hipocresía de ciertas compañías aéreas, que no parecen cumplir todos los controles de seguridad. Y el Gobierno sabiendo ambos extremos, parece mirar para otra parte.

Las sospechas y las preguntas suelen aunarse en torno a dos cuestiones: ¿Será que la situación de pérdidas de Spanair (reducción de costes, reducción de plantillas) han inducido a desoír las advertencias del Sepla, provocando una conducta temeraria de su directiva? ¿Ha permitido el Gobierno, a través de los inspectores de Aviación Civil, el relajamiento de los controles aeroportuarios?

Se ha dicho que el avión siniestrado se elevó tan sólo 50 metros y que voló poco más de un kilómetro. Quizás sean demasiada desgracia y demasiados interrogantes para un vuelo tan corto.

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