jueves, 31 de julio de 2008

El Confidente

El enigmático, Josep Ferran
  


Desde hace unos años y coincidiendo con algún acontecimiento que puede afectar a decisiones de la alcaldía de Lleida, vienen apareciendo en la prensa local, unas “cartas al director” firmadas por un tal Josep Ferran. Invariablemente, el fondo de las mismas no es otro que apoyar las decisiones “delicadas” del alcalde, contraatacando claro está, las tesis de quienes no están de acuerdo con estas decisiones y así lo expresan públicamente.

Lo innegable, era que estas cartas sólo las puede escribir alguien muy cercano al alcalde. Por ello y un tanto intrigado, decidí indagar en su entorno, donde nadie parece conocer al tal Josep Ferran. Así pues, ya sólo quedaban dos tesis sostenibles: que el autor fuera un fanático, o bien que se tratara de alguien cercano al alcalde que secretamente y por encargo escribía bajo seudónimo.

Hace poco que casualmente y sin buscarlo, hallé en un foro de Internet (prensa), un mensaje de alguien que se decía de Lleida, y que haciendo referencia a la cuestión de la misteriosa autoría del tal Josep Ferran, se hacía eco de un rumor según el cual, Josep Ferran, no sería otra cosa que el seudónimo que emplea el alcalde Ros, para defender sus decisiones “delicadas” de gobierno desde el anonimato. Se preguntaba también, si el alcalde no habría copiado el apellido del seudónimo del secretario del PSC de Barcelona, Joan Ferran.

Sinceramente, creo que esta hipótesis encaja como un guante con la realidad. También creo que este comportamiento es propio de Ros, a quien gusta quedar siempre bien, pero atacando ferozmente a sus detractores desde la sombra. Seguramente que un comportamiento de este tipo por parte de un alcalde en un país europeo avanzado, cual puede ser Francia, Inglaterra, Alemania, Bélgica etc, tendría consecuencias escandalosas y graves para el autor político, del tal comportamiento falaz, tanto es así que por mucho menos, altos cargos políticos han tenido que dimitir. En países avanzados los ciudadanos valoran la ética de quienes están en el poder, aquí no sucede lo mismo, ya que estamos todavía, en un país de pandereta.

Todo este asunto que puede parecer nimio y casi insignificante, además de demostrar un desprecio absoluto por la ética desde un cargo publico muy bien pagado, demuestra también algo más; que el alcalde Ros desde su posición de poder suele estar muy solo, ya que tiene que hacer él mismo, los trabajos sucios que podría encargar a otros lacayos. También puede ocurrir, que no confíe suficientemente en sus ayudantes. En todo caso, es una demostración de soledad en el poder.

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